“que le roben a Pemex, pero que no se metan con la población”

 

Hasta 2016, los habitantes de la junta auxiliar de San Francisco Tláloc, perteneciente al municipio de San Matías Tlalancaleca toleraron que los huachicoleros se robaran el combustible de la nación pues consideraban que el problema era de Pemex. Sin embargo, cuando empezaron a robar la tranquilidad de sus familias, decidieron formar una guardia comunitaria con la aprobación del presidente municipal debido a que las autoridades no hacían nada al respecto.

De acuerdo con un reportaje publicado por La Silla Rota, esta guardia comunitaria fue aprobada por Oscar Anguiano Martínez, presidente municipal de Tlalancaleca, quien a su vez reconoció que los policías estaban coludidos con el crimen organizado y prometió dar de baja a todos si era necesario. Aunque después dijo: “es lo mismo, le entra uno y entra otro, pinche lana”.

Los habitantes de San Francisco Tláloc conocen perfectamente cómo funciona el robo del combustible. Dijeron que al principio, la extracción del combustible se hacía esporádicamente e intentaban ser discretos. Pero desde hace algunos años, se descararon por completo.

Se acostumbraron a escuchar durante la noche y parte de la madrugada el ruido de los camiones que se acercan para cargar gasolina. También sabían que las autoridades están coludidas y no hacen nada, aunque el combustible se esté robando frente a ellos.

En dos ocasiones la población tuvo que evacuar sus casas por el riesgo de una explosión ante una fuga.

A pesar de todo ello, nunca hicieron nada en contra de los huachicoleros. Pero el detonante fue una persecución que protagonizaron elementos de la Policía Federal para detener a los ladrones de combustible.

Cuando notaron que ya no podían estar tranquilos y seguros, decidieron unirse como pueblo y ahora son ellos mismos quienes velan por la tranquilidad de sus familias y recalcan que no protegen el robo de combustible, solo a sus familias.

Aunque fueron intimidados y amenazados, no desistieron de la guardia y de 2016 a la fecha han logrado importantes aseguramientos de vehículos cargados con bidones llenos de combustibles.

“Nosotros nunca les fuimos a declarar la guerra pero ellos sí vinieron a declararla cuando se metieron con la población y hasta vinieron a balacearnos aquí en la presidencia municipal”, narra uno de los integrantes de la guardia.

Los civiles se armaron con rifles de cacería, machetes, palos y buscaron camionetas para poder hacer los patrullajes. Por el momento, ya no salen en las unidades pero si están atentos a cualquier situación que pasé en la población y salen armados a su trabajo.

Dijeron que ellos ya proporcionaron “nombres, santo y seña” de los delincuentes a las autoridades; pero dejaron en claro que su única misión es: “brindar seguridad a sus familias”.

San Matías Tlalancaleca no es el único lugar donde se han formado guardias comunitarias, pues en juntas auxiliares de Nopalucan de La Granja, los pobladores también comenzaron velar por su propia seguridad debido a la creciente ola de delincuencia y falta de reacción de las autoridades.

El grupo fue denominado DC y está conformado por 15 hombres y mujeres armados con palos y piedras con el firme objetivo de detener a delincuentes que quieran asaltar a transeúntes o meterse a alguna casa. De igual manera, tienen que alertar a los vecinos si notan la presencia de alguna camioneta o carro desconocido.

VER: Pobladores de Nopalucan crean autodefensas para combatir la inseguridad




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