Guardaban estricta cuarentena pero Covid-19 les arrebató la vida


Conscientes de los riesgos de la pandemia, el matrimonio Zavala-Castillo cuidó todos los detalles y cumplió al pie de la letra las indicaciones de quedarse en casa. Pero algo, hasta el momento inexplicable para la mayoría, cambió radicalmente el rumbo de sus vidas: en menos de una semana aparecieron en ambos los síntomas del Covid-19 y con apenas unas horas de diferencia, murieron este fin de semana en la Ciudad de México.

El hecho generó en Atlixco consternación por que es la historia de un matrimonio reconocido y respetado en la ciudad, así como por la voracidad y rapidez de la enfermedad que ya se encuentra estacionada en este lugar, donde la cresta sigue hacia arriba.

Salvador Zavala, médico jubilado y exbeisbolista local, con trayectoria sobresaliente, conoció a Edith Castillo en la última parte de la década de los ochentas en una fiesta dominguera, justo después de un partido de béisbol. Y desde entonces, en aquel patio grande, no volvieron a separarse.

Todo caminaba justo con los planes de vida establecidos, de acuerdo con los testimonios recogidos entre las personas más cercanas a la pareja con domicilio en el norte de la mancha urbana. Con un hijo médico, la paz y tranquilidad ofrecida tras largos años de matrimonio y esfuerzos estaba a la vista de todos.

Con el comienzo de la pandemia, las medidas sanitarias de sana distancia y restrictivas, dijo un amigo de ambos, eran parte de su cotidianidad. “Estaban sabedores de los riesgos y por eso el cuidado de su salud”, confesó.

Sin embargo, hasta el momento es un misterio tener la certeza de cómo fueron contagiados Salvador y Edith, quienes estaban en condiciones de cuarentena respetada a cabalidad. Hay muchos rumores en ese sentido, pero ninguno confirmado por la familia.

Aparentemente de la nada, brotaron los síntomas. De inmediato quedaron internados en un hospital de Petróleos Mexicanos (Pemex) de donde era jubilado el también pitcher. Tenían esperanzas para volver a casa, a pocas cuadras del zócalo de la ciudad, pero ya no les fue posible.

Primero perdió la vida Edith, horas después Salvador, a pesar de los esfuerzos de los ventiladores y médicos. Terminaron así más de tres décadas de no separarse en esta vida. El hijo de ambos llevó hasta el altar del Ex Convento de San Francisco, el par de urnas cafés con sus cenizas este domingo, el mismo día del arranque de su noviazgo.

Una fotografía de los dos juntos, un par de rosas y dos ramos de flores en la parte de abajo aparecen en primer plano. Una iglesia semivacía, un sacerdote y sus ayudantes con cubre bocas, una transmisión en vivo por las redes sociales de la misa y decenas de mensajes virtuales, son el marco de una despedida. Y tal y como ocurre con los paisanos en los Estados Unidos, los familiares anunciaron rosarios a las 7 de la noche, durante nueve días, mediante Facebook Live en la página oficial de la iglesia de San Agustín.

En tiempos de pandemia y en la cresta más alta de contagios, las redes sociales se han convertido un medio para despedirse de los amigos y seres queridos, así como ocurrió con Chava y Edith.



Fuente De La Nota

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