¡Cuidado! Los niños también tiene preocupaciones y esto los estresa


Siempre se ha dicho que los niños viven felices y sin preocupaciones, pero nada más lejos de la realidad. Al igual que los adultos, los pequeños tienen que hacer frente a situaciones diarias que les pueden generar estrés, con todo lo que conlleva las consecuencias de este estado.

De acuerdo con Magali Becerra Romero, especialista en psicoterapia, el estrés en los niños es diferente al que padecen los adultos por la maduración cognitiva, emocional y conductual que existente entre ellos y asegura que la etapa de desarrollo también se manifiesta de diferente forma.

“El estrés en los pequeños puede tener su origen en factores externos, como acontecimientos que sobrepasan la propia capacidad del niño o en factores internos, según se perciba a sí mismo y al mundo que le rodea, especialmente en la interacción entre ambos factores”, advierte.

¿CÓMO IDENTIFICO EL ESTRÉS EN MI HIJO?

La especialista refiere que cuando los niños son muy pequeños pueden manifestar sus sensaciones estresantes a través de irritabilidad continua, llanto, deseo de estar siempre en los brazos o pérdida de apetito. Dice que, a veces, aparecen pesadillas o miedos evolutivos (a la oscuridad, a fantasmas, personajes disfrazados) o ansiedad de separación. La tartamudez o dificultades en el habla y los retrocesos a comportamientos demasiado infantiles para la edad (incontinencia urinaria nocturna, succión del dedo pulgar) son signos de alerta.

Enfatiza que a medida que van creciendo se muestran más irritables o aparece el llanto sin motivación alguna. Si continúan estresados, están más agresivos de lo habitual con comportamientos para llamar la atención y quejas de dolores o de molestias físicas.

SEÑALES DE ESTRÉS MÁS FRECUENTES

  • Dificultad para dormir
  • Cambios de apetito (comer poco o demasiado)
  • Bajo rendimiento escolar
  • Incremento exagerado o disminución de la actividad física
  • Cansancio, apatía o fatiga
  • Problemas para relacionarse
  • Tristeza o irritabilidad
  • Estos síntomas, combinados con situaciones de cambio, pueden desembocar en un serio cuadro de estrés

LOS CONTEXTOS

La profesional de la salud mental asegura que la situación familiar y la propia escuela pueden generar acontecimientos estresantes en el niño, ¿cuándo, cómo y dónde se producen estos?

En el contexto familiar lo que les puede provocar estrés es el nacimiento de un hermano, divorcio de la pareja, fallecimiento de abuelos o de familiares queridos, cambios de casa o dificultades en la situación laboral de los padres. El dolor y la enfermedad también son algunas de las principales fuentes de estrés en los niños.

De igual forma, la escuela les puede generar un alto grado de estrés si sus compañeros de clase no los aceptan, los acosan o molestan, si se cambian de colegio, exceso de demandas escolares, malas notas o conflictos con los profesores.

LA PREVENCIÓN

Becerra Romero dice que es necesario que los padres sean ejemplo para los hijos al gestionar de forma adecuada sus estados de ansiedad o estrés delante de ellos. La paciencia, la tranquilidad, la calma y la capacidad reflexiva ayudan a los pequeños a desarrollar actitudes parecidas, así generan los recursos para evitar estrés.

Otro aspecto importante, explica la entrevistada, es escucharlos y valorar sus opiniones. También respetar su individualidad y evitar comparaciones con sus hermanos o amigos. No exigirles la perfección en lo que hacen y amarlos tal cual son, haciéndoselos saber.

“Es indispensable que los niños tengan un tiempo para jugar o relajarse después de la escuela. También que te hagas un espacio para platicar con ellos y saber cómo llevan sus actividades escolares y sus relaciones personales. Ayúdalos a organizarse para que cumplan con sus responsabilidades y así evitar que se estresen”, puntualiza.



Fuente De La Nota

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